martes, enero 24, 2006

The Constant Gardener - review

Hace tiempo que una película no me dejaba sentado en el cine hasta que terminaran los créditos. Quizás desde Million Dollar Baby. Bueno, no es tanto tiempo. Pero al parecer uno ve máximo una vez al año una de estas películas que te dejan absorto, con sentimientos encontrados (cliche pero cierto). Podría decir que The Constant Gardener es la mejor película que he visto este año, pero como el año apenas lleva 24 días no es un gran honor.

Fernando Meirelles es delicado en retratar la injusticia y absoluta pobreza en Africa, a través de la historia de dos personajes completamente opouestos: Justin (Ralph Fiennes) es un diplomático inglés que evita hacer olas y rechaza el conflicto con una perfecta sonrisa, lo que lo convierte en el personaje ideal de la corona para representar sus intereses en Africa. Pero antes de partir conoce a Tessa (Rachel Weisz), una activista luchadora , en una rueda de prensa donde lo ataca sin piedad sobre varias violaciones a los derechos humanos cometidos en nombre de Inglaterra luego de los ataques del 11/9. El violento descargo de ideas, aparte de ahuyentar al resto de los periodistas, provoca el acercamiento de estos dos completos extraños a una intensa relación, que los conduce juntos a Africa.

De ahí la pelicula pasa por diversos géneros que desafían la clasificación. Está basada en la novela de John Le Carre, un ex espía y prolífico escritor de best selleres de espionaje, pero no podría decir que la película pertenece a esta categoría. La forma en la que Meirelles y el guionista Jeffrey Caine adaptaron el libro es, por sobre todo, una historia de amor sobre un hombre perseguido por el hecho de quizás no haber conocido nunca a la mujer con quien se casó, una sospecha que lo lleva a perseguir su fantasma sin importar donde lo conduzca. Ooops! ¿dije que Tessa se moría? No os preocupeis, eso ocurre en los primeros 2 minutos.

Esa historia de amor está tan bellamente articulada a través de flash backs y quiebres temporales, es tan inteligente y genuina, que la eleva sobre el resto de las cosas: la película de espías, el drama político, el documental de Africa... todo ello queda absorvido por el profundo deseo de Justin por conocer quien era realmente Tessa, por qué murió o por qué la mataron, y a medida que lo va logrando se enamora nuevamente de ella, pero esta vez con un completo entendimiento de su ser. Es la historia de cómo continuamente nos seguimos enamorando de nuestra esposas (o esposos) aun luego de casarnos, mientras re-conocemos quienes son, mientras reaccionamos a lo que la vida nos arroja y mientras crecemos, cambiamos y vamos ocupando nuestros lugares, sean cuales sean, en el mundo que nos rodea. Como dice el tagline de la película: Amor. A cualquier precio

Meirelles es hábil en ocultar esta historia (que probablemente los estudios no habrían producido por su escaso valor comercial) bajo la premisa de intriga internacional y espionaje político. Tal como lo dije con George Clooney, creo que el director brasilero, a pesar de su corta filmografía, promete mucho y se enfila en el camino de los grandes directores, algo que se vislumbraba ya con la excelente Ciudad de Dios. Pero la historia se sustenta en la interpretación de sus protagonistas: Fiennes de nuevo entrega una increible actuación, sútil como siempre, sin demasiada expresión pero reflejando todo lo que ocurre bajo la superficie de una sonrisa... basta con verlo cuando se entera sobre el fallecimiento de Tessa. Magistral. Por otro lado Rachel Weisz tiene más que merecido su Globo de Oro en sus pocos minutos de pantalla.

Además, ésta historia esta contextualizada y sumida en Africa, que sobrepasa su rol de escenario y se conviere en personaje. La película logra exponer, sin un caracter de denuncia, la precaria situación que ahí se vive... logrando un mensaje aun más potente que los cientos de músicos reunidos en el Live 8; Quizás esta película es al cine, lo que Bob Geldof es a la música. Uno sale de la sala inspirado, pero impotente. ¿Donar plata? nunca sabe donde finalmente terminan esos recursos (dudo que lleguen donde más se necesitan). Al parecer lo único que se puede hacer es efectivamente ayudar in situ... pero probablemente estamos demasiado cómodos acá, por lo que nos limitamos a amargarnos por el dolor ajeno durante 120 minutos en una sala oscura con aire acondicionado, y quizás otros más antes de acostarnos y que todo se nos olvide. Que denso. En fin... muy buena película.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Really amazing! Useful information. All the best.
»

2:40 p.m.  

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